Diario 8: Proyecto-Monólogo
Culpable… eso me están diciendo ¡culpable! ¿Acaso me están
culpando por hacer justicia? Genial ahora se le llama culpable a alguien guiado
por la verdad. El señor no entiende nada ¡Es un inepto! En este momento debería
estar a mis pies agradeciéndome de haber salvado a su hija de ese mal hombre.
Pero claro que no… ¡Por supuesto que no! Si parece que tiene una venda gigante
tapándole los ojos, evadiendo la realidad. Ese vagabundo, el tal Tartufo llegó
a nuestras vidas haciéndose el muy inocente, pero Dios sabrá las intenciones
que tiene con esta familia. Soy solo una empleada, lose. Mi opinión no vale
nada para el señor de la casa, pero me ha afectado demasiado la presencia de
este callejero ¡Me cae mal, todo lo que hace esta mal! ¡Lo odio, lo detesto!
Siento que tiene bajo un hechizo al señor Orgon. Tartufo puede estar haciendo
caer el mundo en pedazos y cree que esta bien. Lo bueno es que no soy la única
que piensa esto, sino lo tomarían solo como un odio personal que tengo hacia
él. El señor quiere que su hija se case
con ese desconocido ¡Es inconcebible! Ella ya tiene a su comprometido y lo ama.
Se supone que el amor es el sentimiento más poderoso ¿No es así? Lo único que
hice fue ayudar a que su hija no sufra con un hombre del mal, y más aún si lo
hace por obligación. La logré convencer de que escapará con su comprometido y
ahora ya no habrá boda. Lo único bueno que ha pasado. No entiendo… no entiendo…
no entiendo. Los únicos que sabíamos del plan éramos los tres ¿Quién me habrá
delatado? ¿Quién fue el que verdaderamente tuvo la culpa? ¿Quién fue el que no
quería ver felices a esos dos muchachos? Claro Tartufo a la final ni le
importaba casarse con ella, simplemente quería quedar bien con su amo, parece
un perro atrás de su dueño. ¡Me las pagará ya verá… me las pagará tarde o
temprano! mientras tanto tendré que cumplir con mi condena.
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